sábado, 10 de diciembre de 2011

Al vaivén de un columpio

Ella era única. Su risa grotesca engullía todas las penas, sus maneras nada delicadas, y una cabellera poco cuidada. Ella vivió al vaivén de un columpio. Un espléndido sarcófago conserva su cuerpo donde se puede leer:

Laugh laugh laugh.

¿Quién salva a los poetas?, a las personas que quieren dejar letras en cualquier rincón, en un folio, en una pared, en el tronco de...