viernes, 30 de septiembre de 2011

Unas letras

Ésta noche se llena de silencio, el mismo silencio donde ahora descansa un hombre. Su esposa, sus hijos y nietos, le rodean como ofreciéndole su última despedida. Queriéndole dar todo el amor.
Él, ya descansa tranquilo. Fueron horas malas, pero Dios no le abandonó y durmió plácidamente en sus brazos. Le hemos despedido los demás, pensando en la hora venidera de todos, en esa hora, en que nuestro Señor nos acoja en su seno, y por fin podamos descansar en paz.

Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...