miércoles, 29 de julio de 2015



Tengo la mala costumbre de enamorarme, sobre todo, de lo fugaz, es tan inmensamente hermoso tener la certeza de que lo único que puede sucederme cuando se queda la huella, el calor de una mirada, la intensidad de lo efímero, es ser más feliz si cabe, en este mundo de vanidades, pura competición...

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...