domingo, 26 de julio de 2015

Llueve demasiado cielo; llueve a cántaros y detrás de los cristales hubiera podido surgir la inmediatez de los besos, por el contrario, la circunspección ausente de alma, rompió el silencio de un hermoso pecado no escrito…,

Izac García

Izac García frente al mar, pensaba que las olas eran como colas de caballo: olas rubias, olas negras, olas pelirrojas... De modo que tod...