martes, 11 de julio de 2017





Hoy miré el reloj y lo miré dos veces, o tres...

La fuente de agua de su interior me hirió los ojos, me hirió como un puñal que 

se clava profundamente...Los ojos que vivieron años detrás de la ventana, con 

rejas.. postrados, sumisos, obedientes, 

Devolví la campanada de la iglesia, devolví la fuente hiriente del reloj.. No 

permito siquiera una púa. ¡Hoy no! ¡nunca más!...



No quedan más que las sombras de los pájaros debajo del árbol, Con sus débiles alas desplegadas, con sus picos cerrados… No quedan ...