lunes, 7 de diciembre de 2015

Es gracioso y bonito eso de admirar una rosa o un lirio, debe ser por sus formas y sus colores y sus olores; para mi gusto no pinta bien en algún poema de esos que despiden el alma hasta el acantilado y con ella van los ramos de esas bellas flores. A mi en particular me gusta horadar la tierra donde abundan de esos perfumes, y me gusta que los dedos se entierren hasta tocar las raíces, entonces surge una especie de clímax, quiero decir: Brota y brota el placer de la verdadera belleza, la que se esconde, la que provoca, la que sin más te espera, debajo, justo debajo...

De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...