sábado, 2 de junio de 2012

Las tardes

En la azotea tenía plantados preciosos geranios. Si sobraba algún espacio, menta y perejil.
La luz del sol por la ventana al mediodía, se reflejaba en el techo; me quedaba despierta contemplando el carrusel de luces recorriendo la habitación medio en penumbra.
Los martes y miércoles el pastor visitaba la casa, y la oración culminaba las tardes.
No hay día en que no recuerde   aquel entrañable hogar. Cierro los ojos y oro, mientras, vuelvo a cerrar la cajita donde conservo su sonrisa.


Hace tanto que voy muriendo..  En cada suspiro... muero.. En un nuevo día.. muero.. Muero cuando río, cuando lloro.. Hace tanto, tanto qu...