domingo, 13 de mayo de 2012

Juego amoroso

 En una danza amorosa los cirros toman la forma de los amantes.  Sus cuerpos nebulosos  retorcidos de placer, son llevados al antojo del viento. Llega el clímax; sus bocas devoran el espacio.

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...