sábado, 22 de octubre de 2016

Los sueños




Sin embargo la bailarina estaba a su lado, ya fuera invierno, verano, otoño…ahí estaba, con sus alas blancas y relucientes. Pero no pudo verla nunca, o eso creyó.
 “Adiós”, sonaba por la mañana y al atardecer. La música salía disparada del saxo; a propulsión de sus labios, antes.  El viejo Gurú siempre vivió en la misma calle, en la zona más alejada de los grandes edificios. Donde a veces, el olor hediondo se colaba por entre las bocas de los transeúntes. La refinería, los desagües. Poco importaba eso, porque allí no había nada importante, allí  la miseria se comía hasta los rincones de las callejuelas, y hasta las hojas de los árboles. También se comía la sonrisa, y por si fuera poco, a veces, no dejaba entrar al sol…

Pero el saxofón no dejaba de sonar, y la bailarina con sus alas blancas, siempre atenta, justo en el suelo, sentada, dejando que los sueños llenaran la cabeza del hombre, con gabardina vieja, verde botella, y un gorro roído por los ratones…

Pero un día la cabeza del viejo Gurú, ya no tenía sito para guardar nada, porque estaba repleta de todo.


Monticello fue su última y ansiada parada.

viernes, 14 de octubre de 2016



Perra y puerca muerte
que deja los ojos quemados

de

los

niños.
 por los poros de la rabia...y
la inmediatez de la ignorancia.

Hace tiempo ya quedé de muerte apestada.



Un

tiempo llegaste para ..

Ahora se ha cumplido los tantos años de no verte.




Que se van yendo cosas y casas y calles.

Ya no se llevan calles estrechas, sin embargo, aún se pueden ver en cualquier ciudad del mundo. Las calles estrechas tienen magia,...