lunes, 28 de julio de 2014

Todos los días





Hubiera bajado la escalinata; hubiera llevado el vestido con el lazo anudado en el antepenúltimo pliegue. El piano hubiera sonado tan sublime, igual que todas las tardes; a pesar de todo ello, de no pisar la escalinata, en la cocina, el guiso olía tan bien como todos los días, y el jardín se llenaba de bandadas de gorriones picoteando...por lo tanto, no puede determinarse que haya sido la  ausencia en cada peldaño, en la cocina, en el jardín..., definitivamente, no.

sábado, 26 de julio de 2014

Calle de Cuba



Es Cuba una calle inmensa de plañideras,
también es Cuba una calle inmensa de estaciones,
de ojos que brillan, de sueños que se refugian dentro,
sueños que se llevan de la mano, igual que un niño....,
 Atraen sus aguas que no tan silenciosas se hacen escuchar,
regresar, regresar...dijo la gaviota, marchar, marchar dijeron aquellas bocas...,
Cuba una calle inmensa, y ahí, ahí, véase La Casa de la Trova..., 
!Timba, Conga, Rueda de Casino! ...Cuba, Cuba, una calle inmensa...,




lunes, 21 de julio de 2014

Décimo día (retazo)




"Es imposible ver lo que hay detrás de esa empalizada, de modo que no se puede vivir construyendo cada día un parapeto, un muro gris; por lo tanto fue su voluntad, fue su deseo más imperioso: ¿Un cercado?, No. Realmente un Sol, se dijo.

domingo, 20 de julio de 2014

Soy maldito, dicen




 Quiero acallar  todo lo que no deja escuchar mis lágrimas redondas como globos,
si, las lágrimas que pesan, pesan igual que maromas empapadas de lluvia...,
 dejo que vuele al fin todo lo que llevo sujeto a mis costillas, si, ahí, rodeándolas...!Oh, si!
El vuelo de todos los alfiles que hicieron trampa; el vuelo de todos aquellos recuerdos que duelen, que duelen..., Soy maldito, dicen...dicen eso, dicen...¿ Maldita la vida? ,No. Imperiosamente amo, amo, amo...señor, cómo amo.¿ Y es que acaso no me detuve cuando aquellas voces pedían algo para sus labios? ¿Y cuando veía las bocas de los perros abandonados aullando?.
 Esas mismas que ahora duermen en todas las esquinas...,
Réquiem para los muertos que no se han ido, esos que despiertan
 a las horas del alba sin nada que envuelva sus huesos fríos, réquiem para mi humilde ser, réquiem, réquiem...,
Quiero acallar todo lo que no deja escuchar ese lienzo cubierto
 por las  espátulas de  un grumo gris,
callar para que el sonido sepia se vuelva el púrpura,
 el ocre de una tarde de verano; el azul innegable de aquel firmamento...,
¿Acaso soy maldito por silenciar el chirriar de miles estridencias?..
 detener el ocaso de aquellos otros días, aplacar la sed que tuve, adormecer los ojos que ahora llevo...ver, ver, ver la horas de la vida...ellas
 pasan igual que los delfines trotando y meciéndose
 en los picos de las olas de las calles..., y así será en mi nombre y en todos los nombres...,







viernes, 18 de julio de 2014

Tardes en julio


Mirmande sería muy apropiado dijo Eulalia, sería una buena idea para pasar algunos días de descanso, de esparcimiento, lo había visto por casualidad, si, eso había sido, porque al fin y al cabo las casualidades están ahí, delante de nuestros ojos para hacer de hada madrina…,
Mientras tanto las conversaciones en el salón que daba al pequeño jardín, y en el cual los rayos del sol a esas horas de la tarde entraban cálidamente y con un color extremadamente hermoso, tanto, que la estancia recobraba un aspecto diferente del que habría tenido dos o tres horas antes; mientras todo ese halo luminoso y ocre acaparaba cada palmo del empedrado suelo, o cada palmo de las paredes atestadas de retratos sepia, las mujeres no dejaban de parlotear, ahora estarían hablando del transcurrir de los años y de aquellas diversiones juveniles; aquellas horas que compartieron unas jóvenes muchachas que tenían la cabeza llena de remolinos, de inquietudes, y esos remolinos llevaban dentro miles de mariposas revoloteando aquí y allá, adentrándose en un bosque repleto de ramas verdes, de pajarillos piando, saltando de rama en rama, allá una rama más lejos, y allí un pozuelo de cristalinas aguas y ellos vendrían y se sumergirían en aquel lago de sorpresas…,
De modo que Eulalia era la que más hablaba, la más expresiva de todas, seguramente lo había sido siempre, aunque en realidad nadie se habría percatado de ello, sería igual que tener un parterre lleno de lirios, y solo advertir el color del enrejado que sostiene las flores…,
 Desideria se esforzaba en aparentar casi todo, su modo de vida, sus viajes, todo ello aderezado con la magia de sus palabras, que parecieran un bello discurso escrito horas antes para exponerlo, para merecer esos aplausos que tanto la alentaban…,

¡Ah divinidad de pastel!, eso dijo Nora, con los ojos bien abiertos admirando los dulces encima de la mesita; ya había digerido uno y ya se había liberado un maremágnum  de endorfinas igual que una bandada de estorninos picoteando aquí y allá…, si así sería ciertamente.
Todo eso parecía trivial, algo tan exactamente igual que sobrevolar un campo de trigo inexistente, un campo de espigas convertidas en un montón de cenizas, sobrevolar, sobrevolar y ver cómo se disipa la esencia, los pequeños átomos que habrían llevado dentro el verdadero motivo de aquella merienda entre  amigas.













Preferiblemente la Luna



Dicen que por unos días la luna brillará intensa allá arriba en el profundo y difuso firmamento, dijo la mujer con un faldón púrpura y un pequeño sombrero semejante a un nido de gorriones en el lecho de un elegante recogido, con  mechones en tirabuzones  a los lados de su rostro..., quizá eso era trascendental, quizás si; sin embargo la otra mujer y un señor que se encontraba también en el mismo café, asintieron con la cabeza con una cierta convicción, era evidente que una luna brillara intensa allá arriba, si eso era; de modo que asintieron, y,  la primera mujer quedó satisfecha porque semejante discurrir no había sido en vano..., 
Fuera, en la avenida, los kioscos desplegaban sus alas y en ellas pendían las noticias de la guerra o de las guerras, o de aquella famosa actriz que acababa de fallecer; o los altibajos de la economía del país. Todo eso no era más que un Réquiem que acaparaba toda la triste música dentro de las hojas impresas, pendían, pendían, si, en sus alas desplegadas..., 
Los coches y los autobuses rodaban incesantes arriba y abajo; las tiendas con sus carteles de ofertas, insinuantes, y con ánimos de aprehender los primeros ojos que mirasen detrás de la vidriera, parecían parterres adornados de los más bellos geranios, o lirios..., Cada cual entonces con su ejército de ideas dentro de sus cabezas, ejércitos de pensamientos; como por ejemplo el de la señora que anduvo varios días en el borde del malecón algo dubitativa, algo distante de aquella maroma de imágenes, de aquel inmenso carrusel, si, dubitativa, escogiendo una cosa u otra, decidiendo qué sería lo mejor para ella, ahora dejarse caer desde lo alto y cerrar los ojos y no ver otra cosa que un bosque hermoso con un colchón de plumas delicadas, olorosas, eso probablemente sería una buena decisión; por otra parte los convencionalismos frenaban el querer dormir en ese colchón de plumas..., de modo que sin pensarlo dejó que la marea que fluía desde su interior la arrastrara...,
En el viejo café crecía aquella luna, crecía , crecía...la señora la hacía crecer cada vez que hablaba de ella; de modo que el Olimpo  giraba y giraba en torno a ellos, en torno a esa mesa donde lo trascendental era que la luna brillaría más y más en los próximos días...,


martes, 15 de julio de 2014

Un pensamiento



A veces nos empeñamos en calzar los pies de las personas sin darnos cuenta que en realidad estar descalzos los hace libres, pues nada más placentero es que dejar las  huellas de esos pies,  acariciadas, por los sensibles dedos de la magnánima naturaleza...

Llegué a casa,  los gatos dormían y los mirlos se acurrucaban en las ramas del drago, y el algún cardón... Un puntapié, y la puerta ya ...