lunes, 31 de marzo de 2014

Sauces llorones y un soplo de besos

Atrás en el inmenso huerto de tierra dorada se escuchan los sauces llorones que son abatidos por el soplo de los alisios. Ya hace tiempo que el columpio y las demoledoras luchas  cesaron en el prado, cuando los chiquillos atizaban con guijarros sus cuerpos.Hoy en un domingo tranquilo, ella, medio sonríe por ello, mientras lleva en una bandeja de plata; berenjenas; membrillo; y un beso en la esquina. Sencillamente hermoso cuando la puerta de vidrieras se abre y él con sus ojos azules la mira agradecido y adelanta sus manos cansadas para recoger el bendecido regalo.

sábado, 29 de marzo de 2014

Inalcanzable







Siempre estás ahí. Eres igual que una fuente inagotable, una fuente que salpica miles de gotas de caricias; sin embargo no me llegan.

viernes, 28 de marzo de 2014

Retazo escrito en algún momento

La habrían nombrado una perfecta señora a carta cabal; la habrían dotado del mejor regalo con lazos dorados envolviendo todo el paquete, que brillaba igual que una estrella en junio, con un cielo despejado en la oscura profundidad. Alguien dijo: ¿Habrá alguna explicación? Seguramente asintieron con la cabeza, o, quizás, simplemente nada salió de las bocas de aquellos rostros que se encaramaban para observar el lago donde reposaba con serena quietud, ella.

jueves, 27 de marzo de 2014

27 de marzo en la noche

"Hemos de vivir tratando de sobreponernos a muchas cosas. No importa que las sábanas que cubren nuestras camas al anochecer sean de seda o de lino; hemos de vivir eso es todo.Se puede considerar un castigo o por ende una felicidad, puesto que no sabemos ni siquiera si existe algo más, amén de nuestros propios sueños..."

miércoles, 26 de marzo de 2014

Madreselvas

Ella tenía en sus manos un poemario y trataba de leerle dulcemente, como si la acunara entre sus brazos, de manera que al mismo tiempo la luz del sol por la mañana entraba tímidamente en la habitación. Leía, leía...,
quizás con la esperanza de que la escuchara, de que aquellos ojos esmeraldas fijaran su mirada en ella y le sonriera. Quiso que las paredes desaparecieran; el ventanal; la puerta gris. Una ingravidez ocupó    el espacio vacío y el tiovivo comenzó a girar y volvió a sonreír, porque las niñas cada una en su caballito llevaban nubes de algodón y ambas calzaban merceditas blancas con calcetines bordados. Entonces el tiempo pasado se hizo presente... 

lunes, 24 de marzo de 2014

Veinticuatro de marzo

Nunca habrá una despedida; porque ese mismo bus en el  cual decimos adiós a alguien, será el mismo que tomemos alguna vez, luego alguien nos despedirá con la mano, pero en realidad solo son formas de decir hasta dentro de un rato.

domingo, 23 de marzo de 2014

Flor de tuno

El  haberme  despedido de él  hasta un próximo día, y que  él fijara su mirada en la mía tan desconsoladamente, no causa dolor alguno, pues  el amor que ambos nos prodigamos es infinito, y en esa inmensidad no cabe que el tiempo de visitas se haya terminado...

sábado, 22 de marzo de 2014

Unas palabras escritas

"Fue igual que si hubiera hecho un largo viaje a la India o algo así. Se desplomó en el diván, aún zumbaban en sus oídos el chirriar de las ruedas de los coches; los buses en escalada surgían bramando, unos, a un lado de la ciudad, otros, a las afueras a cualquier destino. Como indicaban los letreros fluorescentes, habían muchos destinos y cada cual, cogía el suyo. Como si de verdad pudieran  ser libres y saber a ciencia cierta hacia donde ir y cual sería el camino verdadero. "

Es lo único que tenemos para descifrar, si es que podemos, lo que pasó en realidad, unas simples notas de su cuaderno, dijo la inspectora Ruiz una vez hubo terminado de leer aquellas anotaciones. Mientras, el cuerpo de la mujer yacía con un sábana blanca en el diván rojo.


jueves, 20 de marzo de 2014

Un tapiz de sueños

Cada tic tac del reloj de la pared, cada uno de esos tic tac, son pasos de tiempo que acompasan mientras vislumbro alguna idea; algo para tener en cuenta después del agitado día donde tantos pasos de ida y vuelta se han quedado sobre el asfalto, o sobre calzadas; en el tapiz que cubre el suelo de una casa. No es tan complicado pensar que los que se quedan en el tapiz son los pasos descalzos deslizándose, buscando el alivio y en cierto modo la leve caricia. La plateada luna es un gran farol que pende del alfombrado cielo de estrellas; atrevida osa entrar porque es poderosa su influencia; por eso se expande la luz blanca y todo se torna alado. Es igual que dormitar en el cielo. Merece la pena dejar que el sueño habite pronto y culmine sellando los ojos; dejarse ir por la benevolencia de Venus; dormir, dormir. Tapiz de sueños. 

martes, 18 de marzo de 2014

Un pensamiento, un martes

A fin de cuentas siempre hay quien nos dice qué color de ropa llevar. Lo trágico de todo esto es no saber elegir entre el amarillo; verde; azul; violeta. Por eso hemos de copiar y copiar; entonces sería tanto como repetirnos a nosotros mismos con todo lo que conlleva eso.

María Estévez.

domingo, 16 de marzo de 2014

Un mundo entero

Es hermoso pensar en  las criaturas cuando aún conservan intactas todas las probabilidades de ser feliz; un pequeño lugar con algún cabritillo; o un un sauce donde columpiarse; una onza de chocolate: Todo eso puede ser un mundo entero...

sábado, 15 de marzo de 2014

Dulces de anís




La hubiera tomado de la mano otra vez, ella, con uno de sus bolsillos repletos de anís dulce; si no hubiera desaparecido el camino, si aún la larga tajea y las huertas a ambos lados existieran. Los ramos de culandrillo; las espigas de trigo; la charca, todo se sumergió bajo tierra con una gran palada. 

viernes, 14 de marzo de 2014

Ausencia




Me recuerdo en el borde de una ventana con una soledad implacable; con unas ganas de no latir. Luego todo fue tan rápido...

martes, 11 de marzo de 2014

Intermezzo


Mi precepto es la belleza, porque en su magnitud y libertad, yo, en mi interior soy  un ser tan poderosamente libre que una sola de mis alas al batir pueden liberar toda la infinitud; todo esbozo que pueda surgir nadará  en la dirección correcta; aunque a veces el camino tenga  un curvilíneo ascender o descender.


María Estévez.

lunes, 10 de marzo de 2014

El humo de los cirios

El atardecer es ceniciento: Brotan tules; brotan espinas. Duerme, duerme, duerme, ella. Las manos entrelazadas, ambas. Él tiene gesto amable, protector, responsable de ella; responsable de  que el aire vuelva a salir de sus pulmones y brote y luego vuelva a entrar. Se diluyen varios latidos igual que terrones de azúcar en café; dilata el tiempo la agónica voz; la piel confusa, pálida; dilata la no vida; el no despertar y pestañear...

domingo, 9 de marzo de 2014

Centellada

Pienso que lo abstracto es un interminable caudal donde fluyen las aguas limpias de un río interior que es tan bello y tan rico, que  jamás  podrá aproximarse  siquiera por casualidad a lo que llamamos  realidad.



María Estévez.

sábado, 8 de marzo de 2014

Podría ser lunes o martes o quizás un miércoles

Parece como si alguien de los que respiran dentro del ascensor llevaran bromo en sus pulmones en vez de un limpio oxigeno de burbujas; y es evidente porque irrita los ojos y algunas gargantas carraspean. Seis pisos se elevan hacia el cielo, seis paradas; en la tercera probablemente ya se deja de toser;  hasta la quinta y luego la sexta todo vuelve a su normalidad- ¿normalidad? Un dúo de señoras se empeñan en cuidar dos o tres macetones, ellos, emulan un jardín; falta la luz del sol; falta el aire puro. Podrían desaparecer las paredes grises y podría volver a renacer la hierba tamizada en el suelo de esa torre de ladrillos que se desvanecería con un soplo de nuestras bocas, si así deseáramos que hubiese sido; pero sigue ahí alzándose a un cielo que ignora que debajo suyo pueda haber tantas torres, tantas ventanas queriendo abrazar no sé que estrellas. Hay rasgos de tristezas detrás de esa mampara de cristal, ese rostro que golpea las teclas, todo debidamente correcto; con sus puntos y comas; con sus puntos y aparte; golpea, golpea, golpea... (ya veo su lágrima furtiva). Pasos que fluyen, pies bien vestidos con piel, con tiras anchas por encima de los dedos recorren varias veces la misma distancia desde una mesa a otra y luego algún despacho. La máquinas dejan salir impresos los folios con transcripciones elementales; fechas; límites de plazos. Huele a café y alguien lleva un bizcocho en las manos. En esos momentos las sonrisas salen de las bocas; alguien dice que repetirá el dulce; alguien cuenta alguna noticia y todos comentan y casi todos sonríen; pero ¿Quien?, nadie sabe realmente quien sonríe sinceramente. Ósculos se reparten; cada uno a su sitio, recogen otra vez el papiro donde se dibujaba aquella sonrisa.

viernes, 7 de marzo de 2014

Llover dentro

El que haya un par de zapatos al lado de los pedales del piano; y un ropero de vestidos; una sopa de verduras cociéndose, y todo parezca un cálido hogar no siempre es cierto. Se puede sentir en éste caso el frío de una calle de adoquines regada de esa lluvia fina, que cae sobre nuestras cabezas, aún debajo de un techo más o menos adornado.

jueves, 6 de marzo de 2014

Sinfonías




En algunos momentos aparece un revolotear de notas musicales por encima de nuestras cabezas; cada una de ellas sugiere algo diferente: Un soneto para soñar; un comienzo de estación; leer cómodamente un libro tumbados  en una otomana; olas que juegan para pillar los dedos que pasean por la arena casi blanca; un jolgorio de infantes con sus ojos recién llegados; las puntillas de un mantel regado con ensalada y sopas; la ropa limpia, olorosa; un largo paseo por alguna vereda sin recorrer aún. Entonces ese pentagrama de sonidos se esfuma y deja mil sabores y sensaciones y es igual que un picnic cerca de un lago calmo, transparente.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Un balcón con Petunias

Creo que el mundo interior se construye a partir de lo cotidiano, es decir, de las múltiples imágenes, sucesos,  o,  de un paseo por algún sitio interesante,  también se podría  seguir otra circunvalación , aunque ésta nos lleve al mismo sitio de donde partimos. Por lo tanto todo se desliza igual que  un tobogán hacia ese interior. Un mundo lleno de enlaces, de paradas de bus; kilómetros de autopistas, donde nosotros podríamos ser los autoestopistas, con la mochila a la espalda, y algunas monedas sueltas. Es un entramado de líneas con vida propia. Podrán haber puntos de vista; discrepancias; guerras infortunadas. Podrá escasear el trigo o la carne, o simplemente ya no habrá; pero somos nosotros los que una vez hallamos introducido por ese tobogán otro mundo, los que decidamos qué camino escoger; qué hacer con el trigo, o ser felices igualmente toda vez que podamos sentir que no somos huecos, que la piel y los huesos son un vestido más o menos elegante, y deduzcamos que la felicidad se halla esperando en cualquier parada de esa gran autopista en la parte de adentro.

martes, 4 de marzo de 2014

Desde la Laguna hasta donde el mar ruge

No fueron las nubes grises lo que le impidieron ver el sol, probablemente fue la distancia que separaba aquellos años, a los de ahora, concretamente,  hoy. Esa burbuja de sueños deseados se había escapado entre sus dedos igual que las pompas de jabón, e irremediablemente inalcanzables una vez que se hubieren disipado. Durante el trayecto las palabras que salieron zumbaban aquí y allá, y rebotaban en las esquinas del auto; ¿Estuvo deliciosa la comida, verdad?...El mar viene con fuerza , es de fondo por la manera en que sus olas arremeten; parecieran anegar primero las altas rocas y adentrarse en la plaza, hasta la Iglesia.-Dijo la mujer-Si, en verdad la comida estuvo bien- Dijo la otra mujer-De pronto la burbuja que Julius había deseado siempre  regresó a su cabeza y el recorrido que aún faltaba por llegar se disipó y sus oídos se cerraron hacia dentro; sólo escuchaba aquellas voces, aquellos días en que un mar inmenso, azul, con las gaviotas en el aire picoteando cada pico de cada ola; aquel arrecife que le hubiera gustado descubrir, transparente como un cristal o como un lago limpio de lodo, había anegado todo su interior. ¿Realmente importaba la merienda posterior a la comida?.

lunes, 3 de marzo de 2014

A veces unas alas de papel

Cuando uno mira un álbum de fotos se introduce sin remedio dentro de él; es como si uno formara parte de las hojas cubiertas de los rostros; los paisajes; anécdotas que quedan ahí para siempre o tal vez también se destruyan tarde o temprano, luego la eternidad no existe; pero pareciera que se solidificaran igual que estatuas de sal y eso me lleva a reflexionar de todo ello, de lo que queda o lo que queremos que  quede. Hoy he tenido la percepción de mi misma, de mi rostro; no me había fijado, y presumiblemente me atrevería a decir que no me reconozco del todo; sus ojos miran  fijamente a los míos, tanto que se me irritan y tengo que pestañear varias veces seguidas. En la siguiente hoja hay grupos de personas; dos o tres mujeres y unos hombres; es verano y no recuerdo el año; pero retrocedo para seguir descubriendo la tez algo pálida; algo serena; algo sonriente-¿Es complicado reconocerse ante un espejo o una imagen? .No se escuchan vocablos  y si pretendemos tocarla, nuestras manos idénticas se unen, se acarician. El mapa de nuestras manos es igual, las líneas de división de los caminos son iguales¿Pero, porqué no podemos descubrir lo que realmente esa boca desea decir? ¿Cuanta prisa hay, cuántos pasos al día de un lado a otro? El  bus; el coche; el vestido de la tienda francesa de la esquina.No dejo de mirarla, a ella; ella quiere ser escuchada; atendida; acariciada.Todas las capas de piel que se mudaron se esfumaron, como se esfuman las alas de las mariposas con un ligero polvo al frotarlas  con la punta de los dedos.Es como si estuviera muerta su sonrisa leve; es como si le hubieran cosido los labios con hilo grueso. Sería un gran descubrimiento saber qué quiere en realidad, ahora que lleva una piel diferente, hilvanada por los años; su pelo liso se posa en los hombros; ahora me acerco aún más y logro descubrir que sus ojos, se han enjugado, igual que los míos.

domingo, 2 de marzo de 2014

Un mundo bipolar huele a violetas

Seguramente la copa de cristal lleva ahí dos días, aún con huellas y con posos secos y ramificados. Alguien la tuvo entre sus manos, alguien sorbió y alguien dejó que la esquina resultara ornamentada por el difuso dibujo del cristal. La oquedad de la pared; de la mesa y la silla; de una ventana acristalada y enrejada, nada es nada en huecos, pero visibles a la vista de quien pueda entrar y arreglar todo un poco; recoger el visillo, anudarlo y levantar la persiana; deslizar suavemente el plumero por dos imágenes sepias, una de ellas parece que late, aún. Un paño blanco de algodón recorre la mesa de nogal y coloca dos o tres libros que  parecieran haberse despeñado.El tic tac del reloj y el vaivén del péndulo, y ahora las campanas de la iglesia; un último repaso y queda ese olor a limpio, igual que cuando se tiene un ramo de violetas en los brazos y se eleva a la nariz para absorber la fragancia. Los desayunos esperan en un lado y otro y los pies calzados se aproximan para ocupar cada silla. Hay un coche en la puerta, hay una parada del bus cerca; las mochilas, y las prisas acuden a otro día. La puerta se cierra igual que la tumba de Khonsu; la misma copa de cristal en la esquina y el mismo lugar, hueco.

Madrugada del domingo 2 de marzo

La mayoría de las personas agonizan igual que los peces fuera del agua; entonces el pedigüeño es uno más, solo que al lado de unos grandes almacenes, o al girar una esquina, en el suelo; o debajo de un puente; o en la parada del bus...

sábado, 1 de marzo de 2014

Los tiempos muertos de atrás

Como quiera que sea la casa ya no estaba, recorrer el espacio hueco hacía reproducir imágenes; habitaciones; un ancho pasillo; una cocina donde el pollo se horneaba.  Todo quería  flotar, ondear igual que unos visillos cuando la brisa se cuela. Los días se sucedían en una calma casi perfecta. Todos dormían, todos en sus habitaciones, todos con sus sueños. La puertas se cerraban tras de si, igual que se cierra un libro cuando la vista se cansa o, simplemente no apetece tenerlo entre las manos; ésto sucedía cuando la negrura de la noche se acomodaba. Quizás algo afligida por los continuos reproches dejaba que el río de lágrimas empapara la almohada y que absorbiera la lluvia silenciosa que durante algunos momentos se deslizaba.En aquellos años la niña que habitaba en la casa también revoloteó por los pasillos; el patio de colores y la escalera de piedras que daba a los huertos interminables que dejaron que sus pies se endulzaran con el aroma de las margaritas; los girasoles; el hinojo; y el agua del estanque le devolvía un pequeño ruiseñor, con una boca chiquita, con un pelo azabache, lacio. Falta poco para recorrer ese espacio que quedó; una ojeada última, una mueca de tristeza; de querer hacer girar de nuevo todo. Pareciera que un siglo haya pasado; un siglo de estaciones; un siglo de risas; de ver como se derrama la lluvia; el granizo en el bajo de las puertas, más escarcha que granizo, quizás.

Que se van yendo cosas y casas y calles.

Ya no se llevan calles estrechas, sin embargo, aún se pueden ver en cualquier ciudad del mundo. Las calles estrechas tienen magia,...