martes, 25 de febrero de 2014

Horas de ensueño

Renglón tras renglón desaparecen las palabras que, momentos  antes se hallaban llenas de vitalidad; ahora son invisibles a los ojos, invisibles en el folio; sin embargo habrá otro momento, otro lugar; otra hora, en que el verso fluya igual que un río repleto de peces.A veces sueño y mi sueño puede ser tan real, que no deseo  despertar; lo malo de ello, es que difícilmente se puede volver, o no se quiere volver.¿Serán esos versos, pequeños duendes traviesos, que  arrebatan en sus sacos de lino todas las letras para hacerlas huir   a mi sueño?.

En todos lados cuecen habas

¿Pero qué me pregunta usted?, me dijo la anciana, con una cachimba enorme en una esquina de la boca, que al mismo tiempo chorreaba ba...