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viernes, 8 de marzo de 2013

El río que le dio la mano



Lo bordeó a lo largo deseando igualarse con él. Entonces durmió para siempre en el arenoso fondo.


De los placeres

Sentirse abrazada con un cruce de miradas, resplandece el sol. Supura el deseo… Jazmines en los tobillos, el velo se despr...