miércoles, 2 de enero de 2013

Un lugar secreto




Dejó el bolso y las llaves en una pequeña estantería. Esa tarde había  comprado para la fiesta unos zapatos negros de enorme tacón.
Si la hubieran dejado elegir recibiría el año sentada al borde de un  tubo de cemento, con los tejanos de siempre, las zapatillas roídas  y  una gran luna llena; como cuando era niña y se escudaba en aquel habitáculo, que fue refugio de sus llantos por alguna tunda y,  de los primeros desengaños amorosos.
 Repasó el correo, sirvió la cena a Pussy, y se puso el pijama de algodón biológico.
Sorbo a sorbo ingirió el frasco de pastillas. Al final había tomado la decisión.


No llueve

¿Porqué me contestas con esa mirada tuya, tan seria? Yo no sé de esos ojos que parecen palabras espurias, no sé de gritos en mitad de la...