jueves, 23 de febrero de 2012

Solomillo a la pimienta

Te cocinaré, de hoy no pasa. Te cocinaré a la pimienta. No tengo yo la culpa que te vendieras en el mercado. Mi dieta es macrobiótica, pero tú no tienes desperdicio, he caído en la tentación. Tus cuartos traseros son tentadores, y tu morrito, ha hecho que mis hormonas se vuelvan locas. Haces que me sienta en otra galaxia. Sabes a leña recién cortada, a mermelada de fresas, y usas el perfume que más me gusta. Sácate los tejanos, que la ropa humeada huele fatal. De hoy no pasa. Te cocinaré a la pimienta, tú serás mi Pepper steak

lunes, 13 de febrero de 2012

Te quiero, Chiquita




Me quedé mirándola a los ojos. Ella hizo lo mismo. Fue un momento maravilloso, un sentimiento que no había apreciado antes.

Me acerqué despacito a su oreja, y le dije: Te quiero, Chiquita. No pude evitar que unas lágrimas se me escaparan.

Ella no habla; pero de igual modo me correspondió. Su mirada profunda y un beso.

Qué certeza es pensar que no sólo los humanos podemos provocar el más bello sentimiento. Qué tierna experiencia hoy: mi Chiquita me ha dicho que también me quiere-.

martes, 7 de febrero de 2012

Cuando la noche quedó sin Luna

Llueve con fuerza, es medianoche, y está oscuro. Mi auto se detiene, probablemente le falte combustible.

Con fascinación, observo, como mi busto ha crecido enormemente y se desborda por falta de espacio. -Me gustan: son preciosos, juntitos y bien formateados, pensé-.

Estaba realmente exultante, deseosa, frívola. Por mis venas corría la sangre silbante, como un torrente salvaje y sin freno.

Un silencio había irrumpido; pero al instante, se escucha: Dancing in the dark, de Chet Baker.- No sé que pasa, dudo que sea mi mundo, quizás no es real, -me pregunto.

Decido salir al asfalto, una gélida brisa envuelve mi cuerpo. Alguien muerde con ahínco mi cuello desnudo. Por unos momentos pierdo la consciencia y cuando despierto, me encuentro de costado, en la parte trasera de mi coche. Ahora, además de mis voluptuosos pechos, poseo unos enormes colmillos blancos y relucientes. Desde entonces duermo de día, y despierto en la noche, llena de vitalidad.

sábado, 4 de febrero de 2012

Terciopelo negro

Cada noche, ella, toma su baño en un ceremonioso hacer. Una tina dispuesta y perfumada la espera a la misma hora. El líquido elemento que la ocupa es transparente como el cristal. Su cuerpo dispuesto, se refleja duplicando su esplendor. Extendido, envuelto en velo de cristal, pide ansioso la posesión carnal. Sus suaves manos abrazan la dulce textura, se deslizan buscando el placer del instinto. En el crepúsculo silencioso, la incandescente alcoba, es testigo fiel, de dos cuerpos hermosos que se comen a bocados. Fuera la brisa gélida, se mezcla con la humeante bocanada de la chimenea. Se arropa con fino paño de terciopelo negro y, la fémina se arrodilla en la alfombra turca de finos hilos dorados. Nadie la ha visitado, y, sin embargo cuando la oscuridad ejecuta la luz del sol, retoza acompañada

La travesía

Éramos unos cien muchachos los que emprendimos el viaje aquella mañana de julio, y aunque llegamos a salvo a puerto después de do...