martes, 23 de octubre de 2012

El puente


Había dejado todos los sueños y todos los días. Dos semanas después del otoño, un último amanecer y una luna a la  mitad; un armario lleno de ilusiones, tapiado.
Los dedos de los pies en avanzadilla, deslizándose.
La música del   río acompañaba el cuerpo frío y quieto.
Al día siguiente la noticia en los diarios relataba que  había sido encontrada entre las rocas. Oculta en un cobertor, nadie pudo ver la sonrisa en su cara.


Hieres

Creo que nací desolada de todo, como si un todo fuese algo. Quizás no había llegado la hora en que pude ver la luz insensata, que a vec...